El marketing político puede que sea uno de los más antiguos que conoce la humanidad. En esta publicación queremos realizar una crítica objetiva sin entrar en ideologías políticas sobre como afecta el marketing político a la hora de realizar una toma de decisiones durante las jornadas electorales.

Azul y rojo hacen morado, marketing político

En primer lugar no queremos dar a entender con el título una mezcla de ideologías, programas o actuaciones políticas de los principales partidos políticos de nuestro país, sino simplemente resaltar la curiosidad de que realizando una mezcla de los colores identificativos de los dos partidos históricamente más grandes, da como resultado el color corporativo elegido por el grupo que se presenta como alternativa a lo ya conocido.

Al igual que ocurre con las sinfonías o melodías publicitarias, los colores producen un efecto sinestésico en los sentidos que hace que nuestro cerebro relaciones rápidamente un color con una idea, marca o movimiento político.

El marketing político trabaja duramente en este marketing relacional y son unos de los mayores impulsores del corporativismo. Es difícil ver que un partido político modifique sus colores o iconos corporativos, y cuando lo hacen tienen como objeto proyectar una imagen de necesidad de cambio para que esta imagen se proyecte directamente a los ciudadanos.

Marketing Político - Logotipos

Generalmente el cambio suele ser progresivo, manteniendo gran parte de la idea original o anterior y realizando una modificación de matices. Con esto se transmite una reafirmación de sus valores o ideas tradicionales pero ejemplificando con su imagen una evolución en el tiempo.

Los famosos dentro del marketing político

Es bastante habitual ver personajes famosos o populares apoyando a partidos políticos en plena campaña electoral. Clara muestra de esta representación de caras conocidas es el siguiente vídeo realizado para la campaña electoral del PSEO en 1996.